Desde hace tres años, en Dental Residency trabajamos incansablemente con el objetivo de adaptar la odontología a aquellas personas mayores o discapacitadas que viven en un centro residencial.

A lo largo de nuestra trayectoria hemos diagnosticado gratuitamente a más de 20.000 personas y hemos realizado más de 3.000 tratamientos a unos precios justos, dando la oportunidad a todas las personas de gozar de una buena salud bucodental a un coste razonable, para que nadie deba renunciar a ello por una cuestión meramente económica.

Es por este gran esfuerzo que realizamos, sobre todo por parte del gran equipo de profesionales con el que contamos en Dental Residency, que quiero alertar y denunciar la irresponsabilidad, injusticia y abuso que otra compañía de prestación odontológica domiciliaria está llevando a cabo. Estoy convencido que, relatando un caso real, todos vosotros comprenderéis la gravedad de lo sucedido.

A finales de 2017 la hija de una señora mayor, residente en un centro geriátrico de Cataluña, solicitó nuestros servicios para mejorar la salud bucodental de su madre. Acudimos al centro, realizamos una revisión gratuita y posteriormente iniciamos el tratamiento, que finalizaba con la colocación de 2 prótesis dentales removibles. Todo el tratamiento ascendió a 1.035 euros.

Actualmente, otra compañía presta el servicio de odontología en la residencia, motivo por el cual visitaron a la señora y realizaron un tratamiento periodontal. Posteriormente la señora se quejó que las prótesis le molestan. El nuevo odontólogo trasladó a la paciente que las dos prótesis que habíamos realizado en Dental Residency debían descartarse, es decir, tirarse y realizar dos nuevas prótesis. El total del presupuesto de la nueva compañía asciende a 2.400 euros.

Como es natural, ante esta situación la hija de la señora se puso en contacto con Dental Residency, momento en el que acudimos urgentemente. Durante la revisión, comprobamos que las prótesis están en perfecto estado y que, tras el tratamiento periodontal realizado por la nueva compañía, tiene inflamadas las encías, de modo que el contacto con las prótesis le genera molestias.

Esta cuestión, que nos alarma y preocupa profundamente, nos hace preguntarnos: ¿podemos permitir que se abuse de las personas dependientes, enriqueciéndose a su costa y engañando a sus familias?

Quiero por tanto rogar encarecidamente a los centros residenciales que analicen con el máximo rigor y detalle la metodología de trabajo de las compañías odontológicas que les prestan servicio, a fin de garantizar la mejor asistencia posible a sus residentes.

Y no solamente eso, sino que les recomiendo que soliciten a sus proveedores las tarifas de precios por sus servicios, para que puedan valorar que no resultan abusivos, y que son accesibles para la mayoría de residentes.

Porque dedicarse al cuidado de la salud, y más en el caso de colectivos vulnerables como el de las personas mayores y las que sufren algún tipo de discapacidad nos exige actuar de forma transparente y entendiendo que no se trata exclusivamente de un negocio. Es una cuestión de responsabilidad.