La presencia de trastornos mentales es un elemento que influye de forma directa en la salud bucodental de la población en general, pero debido a su mayor prevalencia en personas de edad avanzada, adquiere una especial relevancia entre este colectivo. Uno de los trastornos que sufren muchas personas mayores, especialmente en el ámbito residencial, es la depresión.

La depresión es un trastorno común y debilitante, que según la definición de la American Psychiatric Association, se presenta como un conjunto de síntomas predominantemente afectivos como tristeza patológica, decaimiento, falta de concentración, apatía, anhedonia o irritabilidad. Aunque en mayor o menor grado se presentan también síntomas de tipo cognitivo, volitivo y somático, por lo que se trata en realidad de una afectación global a nivel psíquico y físico.

Este cuadro de síntomas desemboca muy a menudo en una pérdida de interés en el cuidado personal, y por ende en el cuidado de la salud bucodental. Este abandono de los cuidados bucodentales provoca que se produzca un incremento de problemas asociados. Y a su vez, los problemas bucodentales derivados de la conducta de las personas deprimidas tienen un impacto directo sobre su autoestima, lo que afecta de forma negativa al tratamiento de la enfermedad y a la calidad de vida de las personas afectadas.

Entre los pacientes con depresión es habitual por tanto encontrarnos con caries, gingivitis o lesiones orales propiciadas por unos inadecuados hábitos de higiene de la cavidad oral. Pero no solamente eso, sino que debido a la medicación antidepresiva que se les administra, suelen presentar también alteraciones como la candiasis oral, una infección que causa lesiones en la boca y la lengua que pueden sangrar con facilidad, o la xerostomía, síntoma que define la sensación subjetiva de sequedad de la boca por mal funcionamiento de las glándulas salivales.

Por todos estos aspectos, es fundamental que los profesionales odontólogos que trabajan con personas que sufren depresión estén adecuadamente formados para ello, ya que son pacientes con una idiosincrasia propia y factores de riesgo compartidos para el desarrollo de enfermedades bucodentales. Y deben además disponer de la sensibilidad para ser capaces de trabajar en su educación preventiva, ya que una adecuada salud bucodental, como hemos visto, puede tener una gran importancia en el pronóstico de la depresión.