La osteoporosis y su relación con la salud bucodental

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La osteoporosis es una enfermedad compleja causada por un desorden metabólico, caracterizada por el deterioro de la estructura del tejido de nuestros huesos debido a una menor presencia de componentes minerales. Como consecuencia, las personas afectadas de osteoporosis presentan un aumento de la fragilidad de los huesos y un mayor riesgo de sufrir fracturas.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el año 2010 la osteoporosis afectaba a 3,5 millones de personas en España, mientras que en el conjunto de la Unión Europea un total de 22 millones de mujeres y 5,5 millones de hombres habían sido diagnosticados de osteoporosis densitométrica.

La osteoporosis es la enfermedad ósea más frecuente y tiene una incidencia mayor en edades avanzadas, especialmente en el grupo de mujeres postmenopáusicas, donde su prevalencia se sitúa en torno al 25% debido a la disminución en los niveles de estrógenos que favorecen una aceleración del ritmo de la pérdida de hueso.

La complicación clínica más importante de esta enfermedad son las fracturas, que en nuestro país suponen entre el 20 y el 25% de la ocupación de las camas de los servicios de traumatología, por lo que tiene un gran impacto sobre los servicios de salud públicos.

En los pacientes con osteoporosis se suelen producir fracturas inesperadas consecuencia de pequeños traumatismos, como golpes o torceduras, que a priori no deberían producir una rotura del hueso.

No obstante el gran obstáculo al que nos enfrentamos en el tratamiento es la osteoporosis es que se trata de una enfermedad silente, es decir que no presenta síntomas, de modo que resulta complejo diagnosticarla si no se ha sufrido una fractura.

Las radiografías de los huesos solamente muestran la presencia de osteoporosis en estadios avanzados, por lo que son necesarias pruebas como la densitometría ósea para detectar que se ha empezado a perder densidad mineral en los huesos.

Pero existen una serie de indicadores que nos pueden hacer sospechar de su presencia, y que pueden contribuir a tomar las medidas preventivas adecuadas para su tratamiento y para minimizar su impacto sobre nuestra calidad de vida.

Cabe mencionar en primer lugar que la pérdida de densidad ósea no se produce solo en los huesos, sino que también afecta a nuestros dientes. Esta menor densidad de los dientes puede hacernos sospechar que la pérdida de densidad también afecte a otras partes del organismo y ponernos sobre aviso.

Por otra parte, la osteoporosis provoca pérdida del hueso del maxilar y la mandíbula en el que se alojan los dientes, lo que puede conllevar complicaciones e incluso la pérdida de los dientes. Este problema se agudiza en los pacientes que sufren de periodontitis, ya que la inflamación producida por las bacterias también contribuye a este desgaste óseo.

No podemos dejar de mencionar el tratamiento farmacológico de los pacientes con osteoporosis. Los más comunes son los bisfosfonatos, agentes inhibidores de la resorción que, si bien tienen efectos muy beneficiosos en el fortalecimiento de la estructura ósea, dificultan en gran medida la cicatrización de los huesos.

Esto puede ocasionar problemas como la osteonecrosis o muerte de las células del maxilar, en la que la herida de la encía no sana con normalidad y que puede conllevar incluso una exposición del hueso y ocasionar un importante dolor a los pacientes.

Por todos estos motivos, desde Dental Residency recomendamos realizar un seguimiento exhaustivo de la evolución de la salud bucodental mediante revisiones odontológicas periódicas. Este es sin duda el mejor modo de detectar cualquier anomalía ósea en la cavidad bucal, adoptar las medidas de prevención más adecuadas, y coordinar el mejor tratamiento posible en colaboración con los especialistas adecuados para ello.

 

2018-10-26T09:53:08+00:00