En la edad adulta de las mujeres, la entrada en la menopausia es un importante momento de cambios tanto físicos como psicológicos. Los síntomas son ampliamente conocidos, siendo muy frecuentes las palpitaciones, los sofocos, el aumento de la sudoración, las dificultades de concentración o las alteraciones del estado de ánimo.

No obstante, no es tan generalmente conocido lo que acontece en la posmenopausia, un periodo que da comienzo tras la menopausia y que se extiende hasta la tercera edad. Pese a que en esta etapa se da una reducción de síntomas menopáusicos, se mantienen la disminución del nivel de estrógenos y el debilitamiento de los huesos.

Esto conlleva un mayor riesgo para el desarrollo de trastornos como la hipertensión, las enfermedades cardiovasculares o la osteoporosis, por lo que mantener una dieta sana y equilibrada, y realizar ejercicio físico adaptado a la edad y las características de la persona, son aspectos fundamentales para preservar un buen estado de salud general.

Varias investigaciones han apuntado asimismo a la relación existente entre la enfermedad periodontal y la pérdida de dientes con la hipertensión, que tratamos anteriormente. Pero la reciente publicación de un estudio en la revista American Journal of Hypertension, centrado específicamente en las mujeres, ha concluido que la posmenopausia es un importante factor a tener en cuenta en esta relación.

El grupo de investigadores ha analizado los datos de una muestra de 36.692 mujeres posmenopáusicas del Women Health Initiative Observational Study de Estados Unidos, entre 1998 y 2015. Los resultados indican la existencia de una relación positiva entre el edentulismo o pérdida de dientes y el riesgo de hipertensión entre mujeres posmenopáusicas, cuantificando en torno a un 20% más de probabilidades de sufrir este trastorno para estas mujeres.

Una de las posibles causas que explican este mayor riesgo tendría que ver con los cambios en la dieta, ya que la pérdida de dientes favorece la ingesta de alimentos más suaves y procesados debido a las dificultades de masticación, que pueden contribuir a un aumento de la tensión arterial.

Por este motivo, resulta fundamental la prevención. En este sentido, es importante mantener el buen estado de salud de nuestra boca y dientes, mediante revisiones periódicas y de unos óptimos hábitos de higiene bucodental. Y por otra parte, adoptar otras medidas como una dieta equilibrada y saludable, el seguimiento riguroso de la presión arterial, el control del peso, y el ejercicio físico regular. Con ello, aseguraremos tanto una buena salud bucodental, como un buen estado de salud general.