Como vimos anteriormente, la cantidad y calidad del descanso se halla estrechamente relacionada con nuestra salud bucodental. Un sueño insuficiente o irregular conlleva consecuencias evidentes como la somnolencia durante el día, unos mayores niveles de estrés, o alteraciones en nuestro estado de ánimo. Pero lo que quizás no resulte tan evidente es la relación entre el sueño y la evolución de la demencia, por lo que el descanso adquiere una especial relevancia en el ámbito de las personas de la tercera edad.

Una reciente investigación desarrollada con muestras de personas y ratones por investigadores de la Washington University School of Medicine in Saint Louis, en Missouri, ha descubierto que las interrupciones del sueño se relacionan de forma directa con la evolución de la enfermedad de Alzheimer.

Las neuronas especializadas en conducir impulsos nerviosos poseen una única prolongación a partir del soma, denominada axón. En el interior del axón se encuentra el citoesqueleto, que participa en las funciones de transporte de nutrientes y el mantenimiento de la integridad de las neuronas, compuesto principalmente por neurofilamentos, microfilamentos y microtúbulos.

Los microtúbulos están a su vez formados por alfa y beta tubulina, estabilizadas gracias a la unión de la proteína tau, responsable entre otros aspectos de la regulación del transporte axonal de nutrientes, y de la neurogénesis o formación de nuevas neuronas.

Esta proteína posee un número limitado de fosforilaciones, que son modificaciones químicas irreversibles de su estructura. Cuando estas modificaciones aumentan, la proteína deja de realizar sus funciones para agruparse formando ovillos neurofribilares. Estos ovillos son una de las principales características a nivel de tejido en el desarrollo del Alzheimer, y se relacionan de forma directa con la severidad de la demencia.

Mediante un estudio realizado con personas y ratones, los investigadores han relacionado la falta de sueño con un aumento de los niveles de la proteína tau, demostrando que el insomnio acelera la propagación a través del cerebro de grupos tóxicos de tau, considerada como un presagio de la aparición de daños a nivel cerebral y de evolución de la demencia. Los resultados indican que una noche de insomnio propicia un incremento del 50% en los niveles de tau, lo que muestra la relevancia de la necesidad de descansar para evitar el desarrollo de esta enfermedad.

En este mismo sentido, la investigación ha establecido que las interrupciones de los ciclos de sueño aumentan la liberación de la proteína sinucleína, principal componente de los cuerpos de Lewy característicos en la enfermedad de Parkinson. Estos datos son muy significativos si atendemos que de forma habitual las personas afectadas por Alzheimer y Parkinson sufren a menudo problemas para dormir.

Pero más allá de las dificultades relacionadas con el sueño inherentes a estas patologías, y como vimos en nuestro artículo anterior, a medida que el cuerpo envejece aumenta la prevalencia de trastornos como la periodontitis o las apneas del sueño, así como la aparición de lesiones debidas al mal estado o desajuste de las prótesis removibles.

Todos ellos son factores que pueden incidir de forma directa en la cantidad y calidad del descanso de las personas mayores, y que como hemos visto pueden acelerar el desarrollo de la demencia. Pero no solo eso, sino que diversas investigaciones apuntan a la relación entre la periodontitis y el Alzheimer, por lo que la salud bucodental adquiere una especial relevancia en el estado de salud de nuestros mayores, y puede ser un factor que contribuya a la evolución de la demencia.

Por este motivo, la salud bucodental debería ser una prioridad en la atención a nuestros mayores, debido a que las deficiencias en este sentido pueden ser tanto un factor de desarrollo de nuevas enfermedades, como un elemento que añada mayor complejidad en los casos en los que afrontamos otras patologías simultáneas.

Y no solamente en cuanto a las revisiones y tratamientos, sino que debemos trabajar con un enfoque pedagógico y preventivo para que las personas mayores puedan desarrollar y mantener unos hábitos de higiene y cuidado bucodental adaptados a sus posibilidades, que les permitan seguir disfrutando de un buen estado de salud y calidad de vida.