Una buena salud bucodental es el reflejo de una buena alimentación, y viceversa. Pero entre las personas de la tercera edad, es frecuente  encontrarnos con trastornos o patologías habituales que pueden dificultar poder alimentarse con normalidad, y que repercuten sobre la salud de la boca y dientes.

Una de ellas es la disfagia, una alteración que se caracteriza por las molestias o problemas al tragar. Las personas que padecen esta enfermedad  tienen dificultades para formar en la boca el bolo alimenticio, o para que este se desplace desde la boca hasta el estómago, por lo que suelen alimentarse mediante dietas trituradas. Este tipo de diete puede tener como consecuencia la pérdida de nutrientes y la inapetencia por los alimentos.

El edentulismo o pérdida de dientes es otra de las alteraciones habituales entre las personas mayores, que conlleva problemas para masticar correctamente los alimentos, y que frecuentemente conlleva la adopción de dietas trituradas o blandas. En estos casos, podemos solucionar el problema mediante una rehabilitación, aplicando una prótesis que garantice que pueden llevar a cabo una adecuada masticación.

Una adecuada alimentación es fundamental para la salud bucodental. La dieta mediterránea que disfrutamos en nuestro país es una dieta equilibrada en la que todos los alimentos están presentes, por lo que es una garantía en este sentido. Es importante cocinar con aceite de oliva evitando las frituras y las grasas saturadas, y tener presente patologías de base como la hipertensión o la diabetes para ajustar la dieta de forma adecuada.

Es también recomendable realizar cinco comidas al día, con lo que evitamos la sensación de hambre y mantenemos el metabolismo trabajando de forma constante. La hidratación también es fundamental, ya que en la tercera edad hay un elevado riesgo de deshidratación. La inapetencia de líquidos, sobre todo en invierno, puede suplirse mediante la ingesta de gelatinas, producto sólido que contiene mucha agua, y es recomendable no abusar del café o las bebidas excitantes.

Cuando las personas mayores no pueden tomar sal, podemos sustituirla por especias como por ejemplo el tomillo o el orégano, manteniendo los gustos de la persona. Y no podemos olvidar la importancia del ambiente en el que coman, ya que un ambiente distendido y relajado en el que se sientan cómodas es un aspecto relevante para mantener y favorecer el apetito.